Mi Piojillo Perez siempre me acompañará...

sábado, abril 16, 2005

Hasta pronto


Pequeñas reflexiones, para un yo tan pequeño por fuera como grande por dentro… En primer lugar gracias por hacer más llevaderos nuestros días con tus maravillosas poesías; segundo punto que va detrás del primero, gracias por tus comentarios, siempre tan apropiados… todavía tenemos que poner en práctica lo de los yogures y el hilo, y es que, poco a poco mi dientecillo se va acostumbrando a utilizar la red interna, debe ser que ya le amarga venirse hasta aquí, jejeje, es bromita niña :).
Como no, hay que nombrar la de cosas que aprendí con los cuentos de Jorge Bucay que ibas publicando en tu blog, y gracias a eso me enteré de que tenía un nuevo libro, que por supuesto, me voy a leer. Para rematar, el tercer punto, es una historia para ti.

En un lugar retirado, a las afueras de la ciudad, un niño rascaba con una piedra la corteza de un viejo sauce, en ella escribía con afán su nombre y el de una niña de la que se había enamorado el primer día de curso, pelo liso, rubio, ojos de color miel, con sus medias multicolor, jugaba a hacer círculos en el aire, y el la miraba, miraba el aire, y su cabello jugueteando con el viento, vueltas y más vueltas, Nimí…
Se agachó y se puso a jugar con las hojas ya secas de otoño, apiló todas las que pudo y cubrió las raíces del árbol, eran tan gruesas como sus sentimientos, aunque probablemente no se correspondiesen con los suyos…
Pasaron los años, pasaron los otoños, pasaron los amores; una tarde se le ocurrió volver al bosque de los sauces, hacía tiempo que no se pasaba por allí, intentó buscar aquel árbol en el que afanosamente había estado escribiendo 19 años atrás, lo único que encontró fue un sauce al que le faltaba un cacho de corteza, lo miró entristecido, ya no quedaba nada de aquel día, se sentó en las raíces, ahora mucho más gruesas que antes, en ese momento sintió que alguien le tocaba el hombro, con una mirada dulce, una chica preciosa dejó una corteza sobre sus manos, que como pieza de puzzle, encajaba a la perfección en aquel sauce…

Bueno este es mi pequeño cuento, que sepas que no me despido de ti, simplemente te digo hasta luego :)

Acariciando el aire, tocando sueños...


Eres mi bailarina preferida,
lo sabes, te ríes,
tus cabellos se enroscan en mis pensamientos,
tus punteras marcan los latidos de mi corazón.
.
Te veo en un rincón,
te mueves con el sigilo de una mariposa,
cruzas esos lacitos rosados
sobre tus finos tobillos.
.
Esos movimientos rítmicos
un pie tras otro,
un sueño tras una ilusión,
un movimiento en falso y se desmoronarán,
como un castillo de naipes.
.
Tus manos,
tersas y firmes,
acarician el aire
que se escapa entre esos largos dedos.
.
Me enseñas a buscar
la geometría de los sueños,
nunca lograré entenderlo,
magníficos dibujos
trazados con impecable nitidez.
.
Movimientos de bailarina,
mi bailarina.

viernes, abril 15, 2005

Pero esta vez con el pie izquierdo


Cuando el día se levanta, entreabres un párpado, ves la luz, es la hora, otra vez a empezar, otra rutina diferente a cualquier otra, pero igual a cada día, mismo esquema, distinta historia. Hoy el cielo me gasta bromitas de las suyas, cuando alzo la mirada el sol se esconde, está jugando al escondite, cuando agacho la cabeza, para mirar las margaritas que están floreciendo al lado de un banco, vuelve a salir de su escondite, cucu… :) me echa una lengua muy calurosa, me guiña el ojo y se vuelve a esconder…

Entro en clase, salgo con más cosas dentro de la cabeza, cosas interesantes, cosas tontas y otras que sería mejor no haber aprendido, salgo con el pie izquierdo, con decisión, hoy será un buen día; hay gente que se empeña en que salir con el pie izquierdo es un mal signo, me da igual, la verdad es que no suelo hacer mucho caso de las pautas impuestas por una sociedad tan “cuerda”.

Las hojas de los árboles se mueven al son del viento, se oyen distintas sintonías, cada cual más bonita, los pájaros se mueven formando distintas figuras en el cielo, debe de ser tan bonito volar…

Un castillo a lo lejos, algún día iré a visitarlo, otro día que salga con el pie izquierdo :)

domingo, abril 10, 2005

Uniendo cabos...


Mirame, mirate,
¿qué ves?,
el reflejo de algo inexistente;
¿qué sientes?,
la calida brisa del amanecer,
el aroma de tu piel,
como amapola en primavera,
tan colorada,
como tus labios,
tan suave y llena de vida,
como tus cabellos
que desafían la geometría de las líneas rectas,
porque al igual que éstos
la vida tiene curvas,
curvas de color azabache
que se enroscan entre los pétalos de las margaritas,
esas margaritas ya deshojadas
como un ovillo de lana
al cual le quedan tres cabos mal unidos,
cada uno de un color,
intento unirlos,
ya parecen ordenados,
me despisto apenas un segundo;
¡Dios mio!
esas curvas azabache
han vuelto a enredar mis cabos
entre las margaritas deshojadas,
no se si una tijera será la mejor solución,
pero es lo único que se me ocurre...
...volverán a enredarse...

¿Qué comunicamos...?

Desde el punto de la comunicación no verbal: "pertenezco a esa clase de personas que no confía plenamente en el teléfono... Si no puedo verla, ¿cómo puedo adivinar sus sentimientos? Y si eso no lo sé, qué importa muchas veces lo que diga".
Este fragmento lo expresó tal cual Flora Davis en uno de sus libros, si lo piensas, realmente tiene razón...
Puede que la persona con la que estás hablando intente ocultar algo mostrando un tono de voz sereno, tranquilo mientras sus dedos están golpeteando temblorosamente la mesa o sus ojos están continuamente moviéndose mientras recorre la habitación de un lado a otro.
Pero al otro lado del altavoz eso nos resultaría imperceptible ¿verdad?

Esos duendecillos...


Este relato lo saqué de un libro a cerca de la comunicación emocional, la verdad es que me pareció un buen fragmento para reflexionar:

Un día cualquiera, se reunieron varios duendes para hacer una travesura. Uno de ellos dijo:
- Debemos quitarles algo a los hombres, pero, ¿qué les quitamos?
Después de mucho pensar uno dijo:
- ¡Ah, ya sé!, vamos a quitarles la felicidad, pero el problema va a ser dónde esconderla para que no la puedan encontrar.
Propuso el primero:
- Vamos a esconderla en la cima del monte más alto del mundo.
A lo que inmediatamente repuso otro:
- No, recuerda que tienen fuerza, alguna vez alguien puede subir y encontrarla, y si la encuentra uno, ya todos sabrán en donde está.
Luego propuso otro:
- Entonces vamos a esconderla en el fondo del mar.
Y otro contestó:
- No, recuerda que tinen curiosidad, alguna vez alguien construirá algún aparato para poder bajar y entonces la encontrarán.
Uno más dijo:
- Escondámosla en un planeta lejano a la Tierra.
Y le dijeron:
- No, recuerda que tienen inteligencia, y un día alguien va a construir una nave en la que pueda viajar a otros planetas y la va a descubrir, y, encotnces, todos tendrán felicidad.
El último de ellos era un duende que había permanecido en silencio escuchando atentamente cada una de las propuestas de los demás duendes. Analizó cada una de ellas y entonces dijo:
- Creo saber dónde ponerla para que realmente nunca la encuentren.
Todos se dieron la vuelta asombrados y preguntaron al unísono:
- ¿Dónde?
El duende respondió:
- La esconderemos dentro de ellos mismos, estarán tan ocupados buscándola fuera, que nunca la encontrarán.
Todos estuvieron de acuerdo y desde entonces ha sido así: el hombre se pasa la vida buscando la felicidad sin saber que la trae consigo.


viernes, abril 08, 2005

Una peque explicación


Bueno, supongo que como hay gente que me preguntó porqué me había cambiado el nombre habrá otros que os lo pregunteis, bueno la verdad es que es una tontería pero bueno.
El cambio se debe a que le dije a mi madre que significaba chica de alma negra, y dijo que parecía como si fuese mala, o cosas de esas y me di cuenta de que lo podían interpretar de dos formas, como un chica que tiene alma mala, o como una chica que tiene alma negra pero la de la gente negra que era lo que yo quería, porque siento gran admiración por ellos, para mi llevan el ritmo en las venas...
Bueno esa es un poco mi explicación, después me puse niña de la luna porque me gusta mucho la luna, pero no me convecía, así que al final me puse Reflejos de Luna, porque me siento bastante identificada: repentinos cambios de humor, hipersensibilidad, un poco lejos de la tierra... :)
Pila Besinos a todos ;)

martes, abril 05, 2005

Reflejos de Luna



Hoy escribo verde porque me siento hierba,
si ayer escribí marrón,
probablemente me sintiese tierra,
mañana puede que escriba azul
y me sentiré mar,
mar o cielo,
cual potamin vuela en el firmamento,
entre reflejos y destellos de luna,
una luna que brilla gracias a la incandescencia del sol,
un sol que me abriga y me resguarda.
.
Desde aquí, apenas se aprecia un tenue resplandor,
y es que, si hay nubes no se ve igual el sol;
pobre luna
hoy no encuentra agua cristalina sobre la cual reflejarse,
reflejar esa cara tan loca
tan pícara,
y es que hoy hay nubes.
.
Hoy me siento menos reflejo,
menos de luna
y es que hoy hay nubes.

domingo, abril 03, 2005

El principito


Este es un fragmento del principito que a mi me gustó mucho, a parte de ser un buen libro al completo.

El cuarto planeta era el del hombre de negocios. El hombre estaba tan ocupado que ni siquiera levantó la cabeza cuando llegó el principito.
- Buenos días - le dijo éste-. Su cigarrillo está apagado.
- Tres y dos son cinco. Cinco y siete, doce. Doce y tres, quince. Buenos días. Quince y siete, veintidós. Veintidós y seis, veintiocho. No tengo tiempo para volver a encenderlo. Veintiséis y cinco, treinta y uno. ¡Uf! Da un total, pues, de quinientos un millones seiscientos veintidós mil setecientos treinta y uno.
- ¿Quinientos millones de qué?
- ¡Eh! ¿Sigues ahí? Quinientos un millones de... Ya no sé... ¡Tengo tanto trabajo! Yo soy serio, no me divierto con tonterías. Dos y cinco, siete...
- ¿Quinientos millones de qué?- repitió el principito, que nunca en su vida había renunciado a una pregunta, una vez que la había formulado.
El hombre de negocios levantó la cabeza:
- En cincuenta y cuatro años que habito este planeta, sólo he sido molestado tres veces. La primera fue hace veintidós años por un abejorro que cayó Dios sabe de dónde. Produjo un ruido espantoso y cometí cuatro errores en una suma. La segunda fue hace once años por un taque de reumatismo. Me hace falta ejercicio. No tengo tiempo para moverme. Yo soy serio. La tercera vez... ¡Hela aquí! Decía, pues, quinientos un millones...
- ¿Millones de qué?
El hombre de negocios comprendió que no había esperanza de paz.
- Millones de esas cositas que se ven a veces en el cielo.
- ¿Moscas?
- No, cositas que brillas.
- ¿Abejas?
- ¡No, no! Cositas doradas que hacen desvariar a los holgazanes. ¡Pero yo soy serio! No tengo tiempo para desvariar.
- ¡Ah! ¡Estrellas!
- Eso es. Estrellas.
- ¿Y que haces tu con quinientos millones de estrellas?
- Quinientos un millones seiscientas veintidós mil setecientas trinta y una. Yo soy serio, soy preciso.
- ¿Y qué haces con esas estrellas?
- ¿Qué hago?
- Sí.
- Nada. Las poseo.
- ¿Posees estrellas?
- Sí.
- Pero he visto un rey que...
- Los reyes no poseen; "reinan". Es muy diferente.
- ¿Y para qué te sirve poseer estrella?
- Me sirve para ser rico.
- ¿Y para qué te sirve ser rico?
- Para comprar otras estrellas, si alguien las encuentra.
Éste, se dijo a sí mismo el principito, razona un poco como el ebrio. Sin embargo, aiguió preguntando:
- ¿Cómo se puede poseer estrellas?
- ¿De quien son?- replicó, hosco, el hombre de negocios.
- No sé. De nadie.
- Entonces, son mías, pues soy el primero en haberlo pensado.
- ¿Es suficiente?
- Sin duda. Cuando encuentras un diamante que no es de nadie, es tuyo. Cuando encuentras una isla que no es de nadie, es tuya. Cuando eres el primero en tener una idea, la haces patentar: es tuya. Yo poseo las estrellas porque jamás nadie antes que yo soñó con poseerlas.
- Es verdad -dijo el principito-. ¿Y qué haces tú con las estrellas?
- Las administro. Las cuento y las recuento -dijo el hombre de negocios-. Es difícil. ¡Pero soy un hombre serio!
- Yo, si poseo un pañuelo, puedo ponerlo alrededor de mi cuello y llevármelo. Yo, si poseo una flor, puedo cortarla y llevármela. ¡Pero tú no puedes cortar las estrellas!
- No, pero puedo depositarlas en el banco.
- ¿Qué quiere decir eso?
- Quiere decir que escribo en un papelito la cantidad de mis estrellas. Y después cierro el papelito, bajo llave, en un cajón.
- ¿Es todo?
- Es suficiente.
Es divertido, pensó el principito. Es bastante poético. Pero no es muy serio.
...

Aunque nos parezca mentira hay mucha gente así, tiene cosas por el mero hecho de poseerlas, y generalmente no tienen tiempo para lo realmente importante.

Las sonrisas...


Porque hay gente que se empeña en hacer el mundo gris, cuando una sonrisa es más bonita... En alguna parte leí:

"Una sonrisa significa mucho,
enriquece a quien la recibe
sin empobrecer a quien la ofrece.
Dura un segundo,
pero su recuerdo,
a veces
nunca se borra."

Y es cierto, ¿a quien empobrece sonreir?; ves un árbol y sonries, ves una roca y sonries, ves el mar y sonries; mucha gente que te ve se dice ¿y porque sonrie?, ¿acaso tiene motivos?, estará loca; pues si, mayormente estoy loca de la vida, de todo lo que me da, porque lo puedo ver, porque lo puedo sentir, y después nos quejamos...
Nos quejamos porque este año engordamos tres kilos, o porque no te pudiste comprar ese pantalón que tanto te gustaba... ¿Porque no dejamos de quejarnos?, es que no vemos que podemos caminar, podemos oir, Dios mio pero si podemos ver, ver la belleza que nos rodea, pero nos seguimos quejando...

Todavía hay gente que se empeña en guardar apariencias cuando alguien les sonrie... Recuerda: "la sonrisa enriquece a quien la recibe sin empobrecer a quien la ofrece"